Caso BTR: Tomasio ratifica que compró equipo de ‘chuponeo’ para la Marina

Fuente:
ElComercio.pe / Política
Sábado 17 de marzo de 2012 – 08:52 am
Carlos Tomasio. (Poder Judicial)

Carlos Tomasio, uno de los ocho procesados por el Caso Business Track (BTR), ratificó ayer que compró el equipo Triggerfish 4080 [que intercepta llamadas de celulares] para la Marina de Guerra cuando era agregado naval del Perú en Washington. Así lo sostuvo ayer, durante su alegato personal ante la Segunda Sala Penal para Reos en Cárcel.
Tomasio precisó que aunque oficialmente la Marina niega tal adquisición, esta se hizo con fines de seguridad nacional en el 2000. Agregó que se debe investigar dónde está, pues dijo que ese material ingresó a la Marina, pero ahora no hay rastro de él.
El encausado también cuestionó la forma en que fue conducida la investigación del Caso BTR. Aseguró que se rompió la cadena de custodia de los bienes incautados a los acusados y que se manipularon las pruebas.
Sostuvo, por ejemplo, que le incautaron un número determinado de CD, pero luego apareció en la fiscalía una cantidad mayor. Dijo que era inocente de los cargos que le atribuyen y añadió que si hubiera vendido información ‘chuponeada’, “yo no estaría haciendo una ‘chanchita’ [colecta] para pagar a mi abogado”.

OTRAS INTERVENCIONES
El procesado Martín Fernández Virhuez también hizo su alegato personal ayer. Negó su responsabilidad en los delitos de violación de la correspondencia y asociación ilícita, pero admitió su participación indirecta en la interceptación telefónica a Rómulo León y Alberto Quimper. Precisó que lo hizo en calidad de instigador a pedido de Manuel Ponce Feijoo, gerente de BTR.
Durante la audiencia de ayer también expusieron su defensa los procesados Jesús Ojeda, Jesús Tirado, Alberto Salas y Pablo Martell, quienes solicitaron al tribunal ser declarados inocentes, pues aseguraron que no participaron en el ‘chuponeo’ ni en el hackeo de correos.

Los procesados Manuel Ponce Feijoo y Giselle Giannotti efectuarán sus alegatos personales ante el tribunal el 20 de marzo.
Después de esa diligencia, el tribunal emitirá la sentencia en un plazo máximo de ocho días.
Jesús Ojeda sostuvo que el material informático comprometedor que le incautaron no era suyo, sino de Ponce, quien se lo entregó para convertirlo en otro formato.
Pablo Martell, técnico telefónico, dijo que desconocía que su trabajo era para fines ilícitos.
Alberto Salas se disculpó ante la sala por haberse quedado dormido en algunas sesiones. Dijo que se debía a que trabajaba de noche.

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